lunes, 3 de abril de 2017

A partir de su ausencia



   La encontré en una calle de Praga y la perdí en todos los bares argentinos. Seguí buscándola. Recorrí los mapas de mi conciencia. Volví a verla en los ojos de otras mujeres. La vi en la risa de una niña sin patria. La confundí con el llanto de una muchacha que sufría en francés. Por más que busqué y creí alcanzar el reflejo de su cuerpo luminoso en mis noches frías, no volví a encontrar en otros labios un sabor semejante al de su último beso. Sin embargo, en este país donde en realidad no hay nadie, sigo inventándola…



De ‘‘Quimeras en el aire’’

Omar Ochi







Clímax



   Llegará el momento en que tus lunas comenzarán a derrumbarse. Te dolerán los pedazos de un mundo roto. Dolerán las cosas que no hiciste. Arderán las noches que encendiste, gozaste y perdiste en una noche lejana. Sentirás que algo atraviesa la puerta más íntima de tu cuerpo y gritarás, llorarás… Pero el llanto sólo durará un instante. Dos manos blancas te mostrarán el niño que ha salido de tu vientre y sabrás que, junto a esa hermosa criatura, el mundo ha vuelto a nacer.



De ‘‘Quimeras en el aire’’

Omar Ochi




La correspondencia



A Anuar Chebly.


   El poeta escribía una carta por semana. La enviaba a través del correo milagroso (en esos tiempos no existían los mensajes virtuales). Pagaba su cuota de ilusiones y esperaba ansioso la respuesta de su novia.
   No recibía noticias de ella... Caminaba solitario por las calles maipucinas. Recorría bodegas, plazas, andenes. Observaba los trenes que le recordaban el momento en que la vio partir hacia Córdoba. Cumplía con los horarios de su trabajo y seguía esperando aquella respuesta…
   Una noche, cansado de no recibir algún mensaje que iluminara sus tardes oscuras, escribió una breve declaración: ‘‘Querida, ya me estoy acostumbrando a tu ausencia. Supongo que, de ahora en adelante, renunciaré a esta quimera. Dejaré de escribirte y me dedicaré a soñar tu regreso’’.
   Al día siguiente, llevó la carta al correo. Aunque el precio de su decisión era un nuevo llanto y un camino de ciudades nubladas, se mantuvo firme.
   Tres semanas pasaron. Cuando todo parecía perdido, recibió la tan ansiada respuesta: ‘‘Mi estimado, perdón por la demora. Estoy bien. Dentro de un mes volveré a Mendoza y podremos disfrutar muchas cosas juntos. Lo saludo atentamente y espero encantada su futura y afectuosa contestación’’. 
   Herido por la absurda cordialidad de su amada, estuvo a punto de romper el papel y darse por vencido. Pero alcanzó a ver unas líneas al otro lado de la hoja: ‘‘PD: Perdón por mi brevedad. Lo que siento por usted no es algo que se pueda decir con palabras’’.



De ‘‘Quimeras en el aire’’

Omar Ochi